martes, 15 de diciembre de 2015

 NUEVOS DATOS APUNTALAN EL OCASO DE LA TELEVISIÓN TRADICIONAL

La televisión, es el medio que reinó en la segunda mitad del siglo XX, ha sido condenado al destierro. 
Los especialistas en el tema y las tendencias apuntan a una misma dirección: La pantalla chica se volvió prescindible. Irremediablemente, comenzará a perder su hegemonía y los abundantes privilegios políticos de los que gozó. 
Un dato interesante respecto a este eje transformacional de la televisión arroja que en 2013, la televisión de paga perdió 95 mil clientes; en 2014, 125 mil, y analistas prevén que este año supere por mucho a los anteriores. 

Vinton Cerf, uno de los padres de internet, anticipó durante su intervención en el Festival Internacional de Televisión en Edimburgo: “Va a seguir necesitándose la televisión para ciertas cosas, como las noticias, los acontecimientos deportivos y las emergencias, pero va a ser casi como con el iPod, en el que puede descargarse el contenido para visionarlo más tarde”. 

En la misma dirección apunta Ignacio Ramonet, especialista en medios: “El gran monopolio del entretenimiento que era la televisión en abierto está dejando de serlo para ceder espacio a los medios digitales. Cuando antes un cantante popular, por ejemplo, en una emisión estelar de sábado por la noche, podía ser visto por varios millones de telespectadores, ahora ese mismo cantante tiene que pasar por 20 canales diferentes para ser visto a lo sumo por 1 millón de televidentes”. 
El director de YouTube en América del Sur, John Farrell, estima que para 2020 el 75 por ciento de los contenidos audiovisuales serán consumidos vía internet.

En México la televisión tradicional aún goza de salud, pero el panorama camina hacia un lento e inevitable regicidio. Los estudios más recientes indican que la población sigue consumiendo los programas de las cadenas abiertas y los servicios de paga registran una tendencia al alza. No obstante, al mismo tiempo la población más joven comienza a mostrar desinterés por la señal tradicional. Los sectores con más recursos tampoco esconden su hartazgo por los contenidos de siempre y están optando por comprar servicios de streaming, principalmente de la plataforma Netflix. 

De acuerdo con el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), los niños mexicanos son quienes más televisión ven en todo el mundo, con un rango de 4 horas con 34 minutos. Los alemanes ocupan el último sitio, con una hora y 33 minutos. El 95 por ciento de los hogares mexicanos cuenta con televisión y el promedio de consumo es de nueve horas y 25 minutos, de acuerdo con la agencia IBOPE AGB. 
La televisión de paga continúa al alza. En 2013 había 14 millones 654 mil usuarios, superiores a los 10 millones 44 mil de 2010. 

La investigadora mexicana Ana Cristina Covarrubias, concluyó en un estudio que el 29 por ciento de quienes cuentan con televisión la utilizan como pantalla para ver películas que no forman parte de la programación televisiva, como DVD/Blu-ray o Internet/Netflix.
En este tema, México ha sido bautizado como “la joya de Netflix en Latinoamérica”. La consultora The Competitive Intelligence Unit indica que en el país hay cerca de 2 millones de usuarios de video por suscripción y, de estos, Netflix concentra a 1.4 millones, el 70 por ciento. 
La riqueza y vastísima competencia de contenidos que ofrece internet poco a poco debilita a los grandes medios. Las nuevas generaciones tienen otras necesidades, patrones e intereses. Es inevitable: la televisión está herida de muerte. Con la feroz velocidad de los tiempos que corren, será cuestión de un parpadeo para que veamos que “El soldado del PRI” cayó en la batalla por sobrevivir a la modernidad. 


Con el surgimiento del vídeo digital son muchas las voces que llevan pronosticando desde hace un tiempo el ocaso de la televisión tradicional. Nielsen ha realizado un reciente estudio en el que pone de manifiesto la profundidad y la amplitud de ambos universos y los números de audiencia comparativos no están ni siquiera cerca.
Entre los datos más llamativos que se desprenden de este informe, hay 283 millones de telespectadores mensuales (la población de EEUU es de 313 millones) de los que cada uno consume un promedio de 146 horas de televisión.
En el caso del vídeo, son 155 millones de espectadores los que consumen vídeos online lo que supone un promedio por debajo de las seis horas mensuales a través del teléfono móvil y casi seis horas y media consumidas a través de internet.

De acuerdo a estas cifras, mientras que la audiencia de la televisión sigue siendo casi el doble de la registrada por el vídeo digital, la cantidad de dinero que este último genera no llega ni siquiera al 5% de los 74.000 millones de dólares que genera la televisión.

ABC ya ofrece opciones digitales para las unidades que registran mayor deficiencia en los datos de audiencia. En el caso de Fox, anunció el año pasado que ofrecería un inventario conocido como Hulu con el mismo fin. Los expertos señalan que en el futuro habrá una mayor porosidad entre el vídeo digital y la televisión.

FUENTE: http://www.puromarketing.com/45/25989/nuevos-datos-apuntalan-ocaso-television-tradicional.html

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